Una o dos veces por semana agarro la ruta para ir a visitar
a los chicos al campo y ponerme al tanto de los avances. Ya tienen fabricada casi
la mitad del MDMA que necesitaríamos para contaminar toda el agua potable
durante un día. La logística del operativo para llevar a cabo nuestro plan está
bastante avanzada. Ya tengo planos fidedignos de la Planta Potabilizadora
General San Martín, y gracias a ellos descubrí que hacia un costado del último
de los piletones, justo al lado de unas viejas usinas eléctricas actualmente en
desuso, hay una entrada que antiguamente servía para comunicar la planta con la
usina y que actualmente está clausurada en razón de que la electricidad se toma
directamente de la red municipal. Si pudiésemos esconder la camioneta detrás de
la vieja usina, podríamos llevar a mano bolsa por bolsa y tirarlas una por una
en el último piletón desde el cual ya se distribuye a toda la ciudad. Van a ser
unos ciento ochenta kilos de MDMA, por lo que si lo guardamos en bolsas de
arena de veinte kilos sólo tendríamos que hacer nueve viajes con las bolsas al
hombro, descargar, y listo. La planta tiene cámaras en todo el perímetro, por
lo cual ya tuve la precaución de pedirle a un compañero que trabaja en la parte
de publicidad de nuestro gobierno que coloque un cartel que dice…Limpios,
transparentes. cristalinos…justo tapando la cámara que da hacia la vieja puerta
abandonada.
Hay varios tipos que recorren todo el predio. Según lo que
pude averiguar, dos caminan por la planta baja, a la altura de la calle, y
otros dos por los subsuelos. En total trabajan doce empleados de seguridad a la
noche. Los cuatro serenos y otros ocho que están distribuidos de a pares en
cada una de las garitas. Son tres cabinas chicas que controlan más que nada a
la gente que entra o sale, los empleados, los proveedores de químicos, etc. Y
otra más que está ubicada en el centro y, además de tener una visión panóptica
del lugar, controla las cámaras de seguridad. Todos están armados con
revólveres calibre 38 cortos.
Podemos hacerlo sin que nos vean, pero en el peor de los
casos hay que estar preparados para disparar. Por eso ahora viajo por la ruta
con tres revólveres calibre 32 y un FAL SC/75. La verdad es que me siento un
verdadero Montonero haciendo patria. Antes de salir me metí uno de los
revólveres en la parte de atrás de la cintura y lo tapé con mi campera de cuero
marrón. Como me incomodaba bastante el bulto en la espalda para manejar, ahora
lo puse en la guantera envuelta en un paño anaranjado que normalmente uso para
pasarle al tapizado un producto que lo deja brilloso. Voy escuchando un disco
de Creadence a todo volumen. El corazón me late muy muy fuerte y no quiero
mirar mucho a los costados de la ruta o cuando paso por un control caminero.
Ruta. Peaje. Tercera salida después de la estación de
servicio. Calle principal iluminada hasta la del campito de deportes. Ruta
poceada. Dos kilómetros. Segundo camino de tierra, se ve a lo lejos el reflejo
del sol sobre la laguna que me obliga a bajar el parasol. Doblo a la derecha y
ya no hay casas, ni ranchos, ni cables de electricidad. Después de la lomada ya
no hay camino tampoco, sólo una huella que no termina de marcarse nunca porque
el campo se la come en dos días. Voy despacio porque el pasto crecido golpea en
el chasis y Creadence ya no me esconde la realidad. Tranquera. Bajo del auto y
meto los pies en el barro mientras me prendo un pucho y recién ahí pienso que
tal vez tenga que matar a un hombre. Se sentirá como cuentan los viejos
compañeros en la privacidad de una charla de vino? Dicen que la euforia es
inmediata, que en cuanto sentís ruido del peso muerto contra el suelo se te
sube el corazón a la boca llenándote hasta las fosas nasales con el gusto ácido
de la adrenalina. Que a la noche antes de dormir te sentís culpable y empezás a
pensar toda la red de relaciones que cortaste al terminar con una vida. Dicen
que después de matar a un tipo pasás un umbral que te hace más sabio, menos
aferrado a las cosas.
Brenda me saluda desde la cocina de la casa y el Flaco se
acerca a la camioneta con una sonrisa…Miren lo que les traje!!!...Abro el baúl
y saco el FAL. El Flaco me mira con cara de asustado. Apoyo la culata contra mi
pecho y le apunto…Vos me robaste la mina, gil?...Pará boludo!...El Flaco
mantiene la sonrisa pero los ojos de pánico y el retroceso de los pies delatan
que está todo cagado. Detrás de su hombro veo la cara de Ludi que aparece…Vos
sos boludo Palito?...No, no soy boludo. hoy tengo ganas de matar un gil y se me
cruzó uno por el camino…Destrabo el arma…Está cargada. hoy me llevo a alguno!!!…Los
dos levantan sus manos intentando tapar el caño como si fuese un rayo más de
sol en sus ojos. Aprieto las muelas y me acuerdo la primera vez que vi a Ludi
abrazando al Flaco en la casa de Brenda. Pienso en Ludi gimiendo de placer, en
el olor de su concha, en la mueca que hace con la boca antes de tener un
orgasmo. Se me inunda la cabeza con miles de millones de fotos color piel
pasando a toda velocidad. La mitad de su clítoris y una parte su pubis que sube
en una montaña blanca y llena de saliva. Una parte de la mueca y de fondo el
lóbulo de su oreja con un arito que yo le regalé. En medio del delirio, el Flaco
con su mejor cara de no me mates. Ludi
que se interpone entre mi FAL y su enamorado.
…Tiro o no tiro?!!...Matáme a mí pelotudo!!...Tan buena
compañera sos?...Esos ojitos tan dulces están ahora enmarcados por un círculo y
una pústula negra que le esconde la naríz…Voy a gatillar si no te corrés…Le
digo a Ludi sin dejar de mirarla a los ojos desde mi mirilla asesina…jajajajajaja.
que cagones que son!!! así no vamos a llegar a ningún lado compañeros! están
preparados para que les apunten o no? más les vale que hayan descansado porque
mañana arrancamos a practicar tiro a las seis de la mañana. qué vamos a comer?
Brenda sale de la galería de la casa llorando y me abraza…Sos un tarado Palito!
pensé que lo hacías en serio!...Lo hago en serio. si arrugan los mato a los
tres…

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