No hay penetración. Las pijas de los chicos están bastante
perezosas, pero los tres gozamos. Manamanuk terminó de tocar, nos vio a Palito
y a mi franeleando desnudos en este rincón escondido detrás de la columna, y se
nos unió. Sentí su mano acariciándome la espalda y enseguida supe que era él. Le
conozco hasta la temperatura. Miré a Palito para ver cómo reaccionaba, pero
está lo suficientemente drogado como para dejar que la empatía mate todo su ego
de macho y así poder compartir con otro hombre un momento tan íntimo. Marcos se
saca la remera y activa en mí ese magnetismo eterno que nos une. Palito y yo
estamos casi completamente desnudos, sólo lo visten sus medias y a mi la
bombacha. No me van penetrar, lo sé. Muchas veces hicimos esto con Marcos y
casi nunca me penetran. Me gustaría que lo hiciesen, aunque no puedo evitar
pensar en mi amiga Mara que se agarró Sida de tanto dejarse coger en
situaciones así. Se las chupo a los dos juntos y puedo verlos desde abajo con
los ojos cerrados y las sonrisas abiertas. Cierro los ojos y el olor de sus cuerpos
se mezcla y me excita casi al punto de acabar. Acabar no siempre es fácil
cuando una está de pasti. Acabar no siempre es fácil cuando una está rodeada de
gente.
Me paro y me convierto en el relleno de un alfajor. Yo soy
el dulce de leche y ellos dos son tapitas bañadas en chocolate. No tengo hambre,
pero la imagen me atrae como si fuese un objeto digno de ser puesto en un museo
para que los visitantes lo contemplen con admiración. Cada vez que abro los
ojos puedo ver que tímidamente se va sumando gente a nuestro alrededor. Un pibe
hundido en la oscuridad se masturba mirándonos fijamente. Otro, baila con la
cara deformada y yo no puedo evitar imaginarme qué extrañas formas estarán
cubriendo sus ojos mientras nos mira y se ríe alegremente. Palito me chupa las
tetas desde adelante, y desde atrás, Marcos me lleva con palabras precisas
adentro de su maravilloso mundo…Una Ludi es la Luna …Mientras me transporto afuera del planeta,
al lugar donde él me lleva, siento su mano que se desliza entre mis nalgas y carga
de humedad sus dedos cuando llega hasta mi concha. Todo mi cuerpo colapsa y
sólo me mantienen en pie estas dos moles de carne parlante que me salivan y me
agitan con su respiración…Esa luna se derrite y su esencia se fusiona con en el
espacio…Por primera vez pienso en el Flaco. Él es mi espacio ahora, el elemento
en el que me disuelvo más fácilmente.
Ahora veo a Brenda, que desde cierta distancia se sonríe y
espera a que la invitemos. Estiro el brazo y ella me lo acaricia, me sujeta del
codo y apoya mi mano en su pecho. Inmediatamente, la cara del flaco aparece
desde el hombro de Brenda, y después de besarle el cuello, sus ojos se clavan
en los míos y sus labios gesticulan…Te amo…Es la primera vez que me lo dice y
yo le respondo no sé bien de qué manera. Un gemido intenso ennegrece esa imagen
cuando Manamanuk me penetra desde atrás y empieza a tararear una melodía encima
de la música que se escucha de fondo…ti ri ran…ti ri ran ran ran…tiriran…La
repite una y otra vez usando distintas modulaciones que se fusionan hasta que
resulta imposible separar de lo que toca el diyéi. Palito sube por mi cuerpo
besándome, aprieta su cabeza contra las nuestras, y se mete también en la
melodía. Los tres somos ahora una sola cosa, una música imprecisa que ya no es
de nadie, que ya suena desde ningún lugar concreto.
En la periferia, sigo abrazando a Brenda desde atrás y ella
me dice una tonelada de suspiros mientras mira cómo los tres se conectan. Incluso
desde acá, puede oírse la melodía que tararean juntos…ti ri ran…ti ri ran ran
ran…tiriran…ti ri ran…ti ri ran ran ran…tiriran…La desnudéz y el sexo no son
nada grave. Por un segundo las palabras licuadas por la droga recobran su
estructura habitual, y con la mandíbula temblando del placer le susurro a
Brenda…Quién nos dijo que somos dueños de nuestros cuerpos y de nuestras almas?
Quién nos privó de este placer tan
inmenso?...El poder Flaco, el poder. vos sos peronista o qué?…Me río, ella se
ríe, y el trío mágico se separa y se une a nuestras risas. No sé cómo pueden
habernos escuchado. Palito se me acerca, todavía desnudo, me abraza fuerte y me
levanta…Te quiero capo! compañero!...Tengo los pies despegados del piso unos
cincuenta centímetros, y desde el aire puedo ver a Ludi y a Marcos mientras se
visten.
Viéndolos a los dos con sus espaldas desnudas hacia mí, me
doy cuenta que Manamanuk tiene tatuado el mismo asterisco que Ludi, casi en el
mismo lugar. El de él está entre los dos omóplatos, y el de ella casi en el
cuello. Parados uno junto al otro, me doy cuenta de que en realidad ambos
tatuajes están a la misma altura respecto del suelo. En conjunto, forman dos
extraños ojos geométricos en una cara hecha con dos cuerpos que mantienen una
continuidad casi perfecta. La cintura pronunciada de Ludi deja un espacio hueco
en la frontera entre esos dos cuerpos pegados, y da la impresión de ser la punta
de la naríz de la cara. Los límites del rostro son sus columnas vertebrales. Percibo
esa armonía distante, todavía desde el aire, todavía abrazado por Palito, y
casi por primera vez en mi vida siento celos.

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