sábado 18 de junio de 2011

14- EL MICROSCOPIO DEL AMORRRR: Con los ojos cerrados


Me tiembla la boca como si tuviese chuchos de frío. Pero no. No tengo frío, ni miedo, ni calor, ni nada. Casi puedo decir que no tengo nada en este momento, así, a secas, no tengo ninguna sensación, sólo estoy siendo. Ludi, Brenda y el flaco están bailando en un costado y yo me alejé un poco porque quería estar solo. Estoy casi escondido detrás de una columna y puedo verlos sin que me noten. Los ojos se me cierran y tengo ganas de ver que pasa si estoy un poco solo, aislado y con los ojos cerrados. Ellos se piensan que soy una especie de héroe, de lider innato, que me pongo la agrupación al hombro porque está en mi personalidad hacerlo, que no tengo dudas, que siempre voy al frente. Y la verdad es que ahora me siento muy afectado por la situación y por esta droga que todavía no entiendo…Basta de pensar Palito carajo!! me voy a comer un mal viaje?...El flaco dice que cuando uno se enrosca hay que meterse adentro, nunca intentar escapar. Dice que hay que alucinar para salir del pozo. Meterse, atravesar el dolor y el miedo, para poder estar afuera. Adentro es afuera...adentro es afuera, dice. Pero ahora estoy adentro y lo que hay afuera es sólo una mierda, es Ludi con él, son ellos pudiendo aprovechar estas sensaciones tan agradables, juntos.

Yo a Ludi la quiero. Es verdad que la quiero. Fue tan dulce conmigo que me enamore perdidamente, como un pendejo. Creo que es la primera mina en mi vida que me trató con ternura, como si no esperase nada de mí más que relajarse y pasarla bien. Sé que él no tiene nada que ver con eso, pero igual me da bronca, aunque no tengo ganas de pegarle ni nada. En realidad entiendo muy bien lo que le pasa porque yo lo viví estando con ella. Ese olor, ese pelo suave, esas tetas mullidas. Ahora mismo tengo los ojos cerrados para no ver cómo se abrazan, cómo ella lo acaricia como nunca lo hizo conmigo, metida en las olas de chuchos de calor de esta droga que te sensibiliza al máximo y multiplica por mil las sensaciones placenteras. Yo estoy afuera de todo, de los efectos y del disfrute, de su piel, de todo. Estoy solo y aislado escuchando estos sonidos que casi no son música. Gargamel está terminando de tocar y desde mi rincón oscuro escucho como aplauden. Nadie me viene a buscar. Capáz que necesitaría acercarme al grupo. En el grupo están ellos dos. Mejor me quedo acá sólo, con los ojos cerrados, comiéndome la cabeza…No era que esta droga no tenía mal viaje?...

Me acuerdo que cuando era chico con los pibes jugábamos a las luchas, imitando las que veíamos en televisión. Cada uno de nosotros interpretaba a un personaje. Estaba la momia, el lagarto, el vaquero, el zombie, y así. El mío era siempre el robot, el que no tenía corazón, el que no sentía nada. A veces se peleaba uno contra uno, y otras dos contra dos. Pero, como yo era casi invencible, tenía que pelear solo. Y no importaba si los que venían del otro lado eran dos, tres o cinco. Yo hacía ruidos con la boca y repetía la frase…Robot no siente nada, robot destruir enemigo…Cada vez que la decía, los chicos se volvían locos y me pegaban más duro. Se me colgaban del cuello, me agarraban de las piernas para intentar tirarme, me daban patadas voladoras, y hasta una vez, me pegaron con una silla en la espalda. Como era un tipo duro, como soy un tipo duro, nunca lloraba, nunca lloro.

Llegaba a mi casa lleno de moretones, me sentaba a tomar la leche viendo los dibujitos, y siempre, en algún momento, me largaba a llorar. De la nada. Estaba mirando al Correcaminos, y de la impotencia por ver al Coyote fracasar una y otra vez, estallaba en llanto. Me acuerdo de mirarlo a los ojos cuando se quedaba congelado en el aire y querer ayudarlo. Pensar en la injusticia de tanto esfuerzo en vano, de tanta estrategia tirada al fondo de un precipicio. La cara de derrota, los cartelitos en la mano anunciando la muerte de una idea macabra y fallida, el ruidito del silbido, la caída al vacío, el círculo de polvo en medio del desierto. Ahora mismo me rodea el polvo, y no estoy tirado, no sé bien en dónde estoy. La sensación desagradable se va transformando en otra cosa. Hay un olor familiar acá abajo que activa cosas nuevas en mi cuerpo. Puedo respirar con total normalidad. La respiración me regala una calma indescriptible. El olor se hace cada vez más intenso y ya siento una presencia dulce que se acerca. El cañón del Colorado es anaranjado en este dibujito, y ahora todo empieza a cambiar. El olor que aumenta con la música transforma las figuras que ven mis ojos cerrados. Ya no sé qué estoy mirando, pero me siento mucho mejor…Será el olor el que guía este momento?...

Las preguntas van quedando sin respuesta. No me interesa decir más nada. No quiero decirme o contestarme porque siento que todo se responde a medida que ese olor se convierte en una piel que me toca la cara, que me abraza desde abajo y me aprieta las costillas…Qué hacés acá sólo hermoso?...Abro los ojos y la veo a Ludi abrazándome. Me mira profundamente con la cara desorbitada. Yo la miro con una cara que no sé como será. A nuestro alrededor no hay nadie. Los dos estamos solos metidos en un espacio reducido que hasta ahora era sólo mío. Me sonrío y ella me responde la sonrisa, sin palabras, sólo con su belleza distorsionada y engrandecida por la locura. La abrazo fuerte, muy fuerte, como cuando hacíamos el amor en su casa con la luz de la mañana entrando por el ventanal. Por un segundo pienso que el Flaco es un compañero, pero la idea se disipa enseguida cuando aprieto a Ludi contra la columna que me servía de escondite.

Le empiezo a besar el cuello con una calma desesperada hasta que encuentro su boca que no se resiste. Meto mis manos por adentro de su ropa y le acaricio todo su cuerpo desnudo. Las tetas, la espalda, la cintura, el culo. Su respiración llena mi boca de un gusto suave. Ella me responde metiéndome una mano en el pantalón. La música es deliciosa. Vuelvo a cerrar los ojos y ahora las imágenes confusas me llevan de viaje hasta un lugar tan lejano como ajeno. Siento su aliento en mi ombligo, mi pantalón que cae, y el último tirón de su vestido cuando la dejo completamente desnuda contra la columna sucia.





0 agregan:

Publicar un comentario en la entrada